Del agotamiento al desequilibrio del descanso
Una de las consecuencias más severas de las dificultades laborales prolongadas es el burnout, ese estado de agotamiento profundo donde el profesional siente que ya no tiene nada más que dar. Este desgaste suele manifestarse inicialmente a través del insomnio, donde la incapacidad de desconectar mentalmente impide un sueño reparador. En casos agudos, la persona puede enfrentar ataques de pánico ante la sola idea de iniciar la jornada, lo que evidencia problemas de adaptación al entorno que necesitan ser intervenidos desde la psicoterapia clínica.

