De la tristeza persistente a los trastornos emocionales
Cuando los problemas de adaptación no se atienden, es común observar una tristeza persistente que nubla la visión del futuro, pudiendo evolucionar hacia cuadros de depresión o ansiedad generalizada. Esta inestabilidad suele estar acompañada de insomnio y un estrés constante que agota las reservas de energía del paciente. En casos más severos, la falta de herramientas para asimilar la nueva realidad puede detonar ataques de pánico o el desarrollo de fobias específicas relacionadas con el entorno que se percibe como amenazante.

